Outwit, outplay, out…. uy espera que no, que no es de eso.

Emoción y esperanza son las dos palabras que me sugiere el casting definitivo de Supervivientes. Obviamente no por los pseudo famosos de cuarta que han metido, tipo Bibi, el hermano de la Lomana, Culito Montes o el Tejodes entre otros, si no por esa promesa de caspa a raudales que me sugiere lo de ver a tanto viceverso metido en este tinglado. Y es que si de caspa hablamos, el maravilloso programa de Emma García (maravillosa también), es la cumbre absoluta de lo que yo entiendo por frikismo y diversión pura y dura.

Bien es cierto que, cuando un producto está tan bien hecho como es este de Supervivientes (y quede claro que utilizo como referencia la edición pasada, para nada todas las anteriores, de infausto recuerdo la mayoría, excepto las dos que presentó Lobatón con “formato americano” inolvidable y mítico), el casting pasa a un segundo plano. Todo lo contrario a lo que sucede con GH, programa en el que la elección de los participantes lo es todo y que, cuando resulta ser una puta bazofia, como así sucedió la última edición, por poner el ejemplo perfecto de lo que yo entiendo por un “desastre total”, se convierte en un aburrimiento infumable al que te enganchas única y exclusivamente porque eres un puto adicto que babea por su dosis.

Sin embargo en Supervivientes, desde la llegada de Jorge Javier Vázquez (por mucho que joda, cuando quiere y está a gusto en lo que está haciendo, es el mejor en lo suyo), el cambio del formato se hace evidente. Y ya lo que sucede en la isla, pasa a un segundo plano en la mayoría de los casos, salvo detalles muy puntuales (algo que se agradece sobremanera una vez que pasan los dos o tres primeras semanas; porque es que en la isla, normalmente, no pasa casi nada excepto que haya alguna bronca; y obviamente a mí, verlos pescar, explorar el cayo o tomar el sol, me importa una soberana mierda). Y es que lo importante, lo divertido, lo adictivo de este programa, no lo encuentras en esos infumables resúmenes que ves simplemente como si fuese una especie de metadona barata con la que aguantar los siete días de mono entre gala y gala, no. Lo que realmente importa de este formato, lo que lo mantiene vivo y lo que realmente hace que lo “pete” en audiencias, son sus maravillosas galas (trepidantes aunque duren más de tres horas; cuanto tendrían que aprender de esto los de Zeppelin, dios mío). Y por añadidura, además de la entrega semanal, esas ramificaciones que se extienden cada día por el Sálvame, complemento perfecto de un programa que hace tiempo que abandonó los derroteros de “la supervivencia” (por fortuna, porque en el fondo no deja de ser algo tremendamente fariseico, tildar de reto o superación, algo tan sumamente bien remunerado como este invento y si no que se lo pregunten a la Benito o a Bibiana; reto de verdad es subirse cada puto día a un andamio o aguantar a tu jefe en la oficina por un sueldo de mierda, permítaseme la demagogia barata), para entregarse sin pudor al cachondeo puro y a la diversión con mayúsculas, tal y como entiende estos conceptos alguien que como yo, siempre ha tenido a Tómbola como su programa de cabecera.

Con lo cual y a lo que íbamos antes de perderme con gran placer en este simulacro de truño, que lo que aquí importa realmente es el menú que preparan cada semana los que están detrás de las cámaras. Y que el casting no es fundamental en este invento para nada. Pero claro, si resulta que además del buen hacer de los de la productora (ignoro si el equipo es el mismo, pero el de la edición pasada dejó el listón en el cielo), el casting, en principio es cojonudo, como el de este año (al menos en términos de caspa, que es lo que a mi me interesa, bendito Campamento de Verano), tenemos un pastel que promete, en apariencia, regalarnos horas y horas de diversión durante muchísimas semanas.

Y eso es lo único que le pido a un programa de diversión: que me divierta a raudales y que me haga olvidarme del mundo y del día a día. Y eso por el momento, parece que me lo van a dar sin que parezca siquiera que se han despeinado (“parezca”, es importante recordarlo).

Así que yo de momento, voy a esperar con ansia a que llegue el lunes para poder sentarme y disfrutar del manjar. Y para ir haciendo boca, me voy a regalar algo que tenía pensado, que me apetece mucho desde hace unos días y que no es otra cosa que dejar constancia escrita de mis deseos específicos para cada uno de los concursantes de esta edición (que así encima alargo el ladrillo, algo que de vez en cuando disfruto mucho haciendo).

Aunque más que deseos para ellos, sería más bien lo que yo les deseo, que es lo que realmente me importa.

Al hijo (separado y con “h” aunque quizás sea mejor empezar a llamarle ya directamente “alijo” en homenaje a su tío Coto) de Matamoros, le deseo una larga estancia si con ello se jode el cretino de su padre, un buen botín si se dedica a llenar de mierda a su progenitor, y la nada más absoluta si por el contrario viene dispuesto a ejercer de buen hijo que ensalza el nombre de quien supuestamente plantó su semillita para traerle a este mundo.

Al Chino de Corina, le deseo que se lleve a la isla de objeto personal a Sasha Grey. Y esta vez que sea a la de carne y hueso y que venga más puta, cerda y viciosa que nunca (si es que eso del “más aún” es posible en un mito viviente como Miss Grey, que siempre lo ha dado absolutamente todo).

A Bibi Anderson, le deseo que se pire la primera semana. Porque no soporto su (falso) buen rollismo (estoy convencido que tiene más mala hostia que dios bendito y a poco que pase dos o tres días allí, seguro que se verá), su troupe de lameculos haciéndole la ola y sobre todo porque me produce mareos y nauseas la posibilidad de tener que tragarme a algún espécimen de la ya cansina factoría de Alaska y Mario, defendiéndola en plató. Salvo que al final la vaya a defender Fabio, claro, en cuyo caso yo ya me callo y no digo nada, que ante personajes como el Macnamara, lo mejor es salir huyendo o sacar ya directamente un reclinatorio.

A la hermana de Ronaldo (no del Ronaldo bueno, si no del portugués), no puedo ni desearle nada, porque no la conozco. Aunque obviamente si soltase algo de mierda contra el gilipollas de su hermano, pudiera o pudiese ser que hasta me terminara cayendo bien pese a no lucir el bigote propio de las mujeres de su tierra, y a pesar de tener esa cara tan sumamente aburrida y que tanto me recuerda a un puto fado.

Al hermano de la Lomana, sólo puedo desearle que se hostie a las primeras de cambio, y que tenga que llevárselo el equipo del programa para su casa con una pierna rota. Si es que resulta ser tan chulo y tan sumamente imbécil como parece.

A Anabel Pantoja le deseo todo lo bueno. Y sobre todo le deseo que duré lo suficiente en el programa como para que exista alguna posibilidad de que podamos volver a ver su tía Maribel en el plató, rememorando el momento más mítico e inolvidable de toda la edición pasada.

A Abraham y a Santana, les deseo que terminen liados, descubriendo ambos en el otro, lo bonito que es amar y ser amado. Y que terminen cada puta noche dándose bien por el culo entre gemidos a la luz de la luna.

A Pascual le deseo sinceramente que gane. Porque salvo que aquí me demuestre lo contrario (que tampoco pasaría absolutamente nada, no me va la vida en ello), no se puede ser tan buena persona e inocente como es este tío. A no ser que sea un jeta integral, pero no me creo que sea el caso.

A Oriana le deseo que se descojone, que se tire de los pelos con Suhaila, que se hostie literalmente con ella y que no deje de ser nunca esa pija encantadora, consentida y caprichosa que nos maravilló en MYH. Y que si no gana Pascual, se lo lleve ella crudo. Aunque me temo que lo tiene muy difícil precisamente por esa forma de ser suya que tantos adoramos.

A Suhaila le deseo que se le queden todas las uñas de Oriana marcadas por la cara. Y que se le baje esa puta soberbia suya de la que se cree que mea colonia y que está más buena que dios bendito.

A Culito Montes le deseo que sea muy feliz con el chino metiéndole cosas que encuentre por la isla por el culo. Que lo disfrute y que lo goce. Y que llore como una perra presa del hambre y la mierda que le rodeará.

Al Tejado le deseo que lo pillen los cámaras comiéndole la polla a un mandril y que se le enganche el miembro del animal a la campanilla. Y que en ese preciso momento conecten en directo con Rosa Benito para que la mujer pueda descojonarse en vivo, contemplando el espectáculo.

A la sobrina de Aznar le deseo todos los males. Porque no soporto que nadie arrastre por tierra el apellido de mi Jose Mari.

Y finalmente (creo que no me queda ninguno), a la Peloponi y a la Payoponi (una que parece que ha salido en Interviú), ni les deseo ni les dejo de desear nada. Porque no las conozco de nada y en el fondo me da hasta una inmensa pereza conocerlas. Que luego a lo mejor me sorprenden para bien o por el contrario me dan ganas hasta de matarlas.

Y con esto yo ya he cubierto el expediente hasta el martes, aviso.

Eso si me da por volver a escribir de SV, que a saber por donde me sopla el viento.

Okeeeeeey Coooourrrraaaaal

Todo sobre mi madre.

Se terminó la fiesta ayer noche, cerca de la una de la madrugada. Y la sensación que me iba quedando a lo largo del programa final era que la carcajada capulla y cabrona que siempre acompaña a esta historia, iba entremezclándose, sutilmente y casi sin avisar, con otro tipo de sentimiento tremendamente parecido a la ternura.

No tengo claro si la culpa la tendrán estas fechas, o si sencillamente el problema es que me vuelvo viejo y blando a marchas forzadas, pero el caso es que, sin darme cuenta, para cuando Charo estaba a punto de despedirse, yo ya me había descubierto mirando la pantalla con cara de bobalicón. Algo que tampoco me pilló demasiado por sorpresa, puesto que ella ya me tenía ganado por goleada desde hacía un par de semanas, en cuanto le adiviné la ternura que trataba de esconder, desesperadamente, bajo esa apariencia de tía dura descreída que está de vuelta de todo. Por descontado que el vikingo de Gredos y el catalán enamorado de Madrid y del amor, habían contribuido a dibujar el retrato de la dama, gracias sobre todo a una escena de la semana anterior, en la que Charo, tumbada sobre la hierba, se había vuelto tan chiquitita al lado de Alfredo, que incluso por un instante me pareció notar hasta que le cambiaba el tono de voz. Pero seguramente al final, fue alguno de sus gestos o miradas; o esa promesa entre líneas que le hizo a su hijo de mostrarle más a menudo todo lo que siente por él, lo que terminó de reblandecerme por completo (algo a lo que contribuyó seguramente la belleza de la música con la que Howard Shore terminó de pintar los reinos de Tolkien).

Si me paro a pensar un poco, puede que fuese el día, el momento o simplemente la llegada del final del viaje. Pero lo cierto es que ya incluso durante la elección (o no elección), de Toñi, hubo detalles en sus gestos y en las miradas que le dedicó a su hijo, que deberían haberme puesto sobre aviso. Pero aun así, ni siquiera fue consciente de todo hasta que apareció María Teresa escogiendo a Ángel. Y esa ternura tan suya, sencilla y transparente, terminó por derretirme del todo, mientras los cabrones del “laboratorio” (geniales), se descojonaban sin pudor alguno, al compás de El Lago de los Cisnes.

Así que entre carcajadas y momentos tiernos de verdad, llegó el final de uno de los mejores programas que recuerdo haber visto en televisión en años. Un final que me deja completamente huérfano, esperando ansioso que la prometida segunda temporada de “Un príncipe para…”, llegue tan pronto como anunciaba ayer noche en twitter Pablo Abelenda, el responsable de la productora.

Y hoy encima termina Top Chef.

Dios nos coja confesados estas Navidades endemoniadas.

Los Pájaros.

Volvieron los tróspidos anoche. Luego llegaron otra vez los “live feeds” y resultó que McCrae estaba ya con un pie y medio en la calle y un billete sin retorno a la casa jurado para está misma madrugada. Así pues los Exterminators han ganado la partida. Salvo que dios baje del cielo o Allison Grodner (que viene a ser lo mismo pero en modo orco), se saque un as de la manga que pueda remediar este desastre. Porque a estas alturas de la fiesta, no puedo ver más que como un pequeño desastre, una F3 en la que incluso ahora mismo vería con buenos ojos que ganase Spencer, un tipo que si por alguna casualidad de la vida no está “afiliado” a la Nación Aria, supongo que solamente se deberá a que lo de pertenecer al KKK ya le mantiene demasiado ocupado en su tiempo libre.

Pero por mucho que la noche terminase en fracaso, ahora mismo me apetece más recordar las carcajadas que me pude echar ayer noche (dos cervezas ayudaron lo suyo, supongo), a cuenta de los hijos frikis, las madres zumbadas y esa colección de callos malayos que consiguió reclutar el programa de QQCCMH para “pretender” a los zoquetes de turno (en mi vida he visto en este programa un catálogo tan inmenso de cardos borriqueros como el que nos presentaron ayer noche), en la entrega inicial más descacharrante de las tres ediciones que llevamos de este maravilloso programa. Y lo cierto es que venía yo preocupado porque sentía que no tenía hoy chispa alguna (nunca la tengo cuando trato de escribir sobre algo que me parece sencillamente perfecto), ni siquiera para llenar un par de párrafos sobre este delicioso invento. Pero gracias a dios (y por fortuna), ese Campamento de Verano que previsiblemente sí que hoy termina de verdad, ha venido a salvarme como ya lo ha venido haciendo (de muchas formas), a lo largo de este verano.

Y es que parece que se confirma que es cierto (al menos eso acabo de leer en el tweeter oficial del programa; dejo la captura abajo), que hoy los de la Fábrica piensan repetir la final del programa. Supuestamente con la excusa de que, según ellos, Montalvo hizo trampas el lunes en la prueba del barro. Con lo cual algo que hasta hace un par de horas me parecía simplemente un cebo (bastante bueno, por cierto), para atraer a la audiencia esta noche (van a la baja y encima hoy, sí que no había absolutamente nada nuevo que vender, salvo una previsible “rueda de hostias” entre todos los participantes y colaboradores), parece ahora una realidad, aunque con esta productora, nada se puede dar por seguro hasta que no se vea, incluso aunque sus responsables te lo jurasen sobre la tumba de sus difuntos.

Y dejando claro que hablo desde la tranquilidad (hace mucho tiempo que tengo claro que la televisión no es más que una forma de diversión y para nada algo que merezca la pena tomarse en serio, ni mucho menos algo que me pueda hacer pasar un mal rato, más allá de un par de segundos de cabreo), tengo que decir que en un programa como este, que se ha caracterizado siempre a lo largo de su “vida”, tanto por una falta total de reglas “reales”, como por una improvisación absoluta (no ya en el día a día, si no casi en el minuto a minuto, algo que, junto a la frescura y la total ausencia de complejos, han sido los grandes valores de este divertidísimo programa), sacarse esta milonga de la manga única y exclusivamente para tratar de perder un punto menos de share esta noche, me parece rizar el rizo de lo grotesco. Porque de ser cierto al final (y sigo diciendo que sigo sin estar seguro de que esto no sea más que un cebo de los que habitualmente se emplean en los programas de la productora), que a José Manuel Montalvo le van a quitar el premio, salvo que hubiese pactada alguna compensación económica bajo cuerda por semejante circo, pienso sinceramente que el tipo debería plantarse ya de una puñetera vez en un juzgado y demandar a la productora y, si hay suerte, sacarles hasta las tripas.

Y no por el premio en sí (que al final, quien gane o no, es algo casi anecdótico, más teniendo en cuenta los términos en los que se llevó a cabo la elección del ganador). Si no porque sería ya la gota que terminase de desbordar un vaso que ya hace mucho tiempo que está colmado. Y es que no recuerdo en este país a ningún otro concursante de ningún reallity al que desde el minuto uno la productora del programa para el cual está trabajando (que come gracias a él y a otros como él, por cierto), haya acosado, hostigado y vilipendiado (desde sus múltiples programas y a través de su extensa “nómina” de colaboradores lacayos y ex concursantes “cortesanos”), en un sin sentido tal que, incluso tomándolo a risa o entendiéndolo como parte del juego, en muchos momentos, ha resultado no ya solamente cansino, si no incluso indignante. No ya sólo para él y para sus seres más cercanos, si no incluso para muchos espectadores que semana tras semana (y día a día desde el Sálvame), nos quedábamos casi con la boca abierta, preguntándonos a quién coño había matado este tipo para que se le crucificase de esta forma.

Y más teniendo en cuenta que estamos hablando de un tipo que jamás ha entrado en ciertos juegos (supongo que ese ha sido su gran pecado para esa productora que pareció sentenciarle “ a muerte” desde que en la primera gala, dejó bien claro que él iba a un concurso, no a montar un circo falso a costa del clan Mohedano), y que ha tenido que aguantar siempre carros y carretas, eludiendo en todo momento entrar en temas personales de ningún tipo y sin caer en la tentación del dinero fácil (por mucho que desde hace muchísimo tiempo se le haya tentado con eso y siendo conscientes de que, evidentemente, este hombre ha entrado ahí porque necesita el dinero de verdad).

Y obviamente, yo se que esta noche veré el programa. Y tengo claro que me reiré viéndolo, disfrutándolo como he venido haciéndolo en estos dos últimos meses. Pero me apetecía dejar claro (intentarlo al menos) lo que pienso.

Y repito que no es por el premio en sí (se lo podían haber dado a cualquiera de los cuatro últimos, por ejemplo y es obvio que se sacaron de la manga unas pruebas en la final, que no tenían mayor sentido que el de dar emoción y llenar unas cuantos minutos de programa). Si no porque me parece que lo que llevan haciendo con este tipo desde que empezó este programa, es una puta vergüenza (Noe por una pijada como la del chocolate, le han lamido el culo hasta dejárselo reluciente; pero claro estaban los del hazteoir dando por culo no quedaba más cojones que montar el teatrillo de la limpieza de cara).

Básicamente porque este tío al que llevan intentando pintar como basura desde el minuto uno, si de algo ha dado muestras en todo momento, es de educación, de saber estar, de prudencia, de sentido de la mesura y, sobre todo, de haberse comportado siempre como un señor.

Con lo cual tratarle como a un puto perro en todo momento, me parece, además de completamente innecesario, bastante patético.

Aunque sigo diciendo, que yo lo de la repetición de la final, en sentido estricto, no me lo creo.

Nueva imagen (1)

Retorno al Pasado.

A ver, yo expongo mi teoría:

Los de la Fábrica de la tele, de otra cosa no sabrán, pero de truquillos para tirar de la audiencia, saben como para impartir lecciones a cualquiera (algo que llevan años demostrando cada día en el Sálvame, formato innovador donde los haya, inventado por ellos y que seguramente lo más revolucionario que ha visto la televisión de este país desde aquellos lejanos tiempos en los que llegó a Telecinco el Gran Hermano).

Ahora remontémonos un poco en el tiempo, para intentar entender un poco lo que sucedió ayer. En los comienzos del Campamento de Verano, Pedre era favorito. Arrasaba en las votaciones. Todo el mundo le daba como seguro ganador. Y aunque no llevásemos más de dos o tres semanas de programa, aquello ya se veía claramente que iba a ser un paseo militar para el “gallego de Corina”. Si a esto le unimos que el tipo, una vez asumido su papel oficial de tontito gordito y gracioso del grupo, no daba el más mínimo juego (incluso ni metiéndole a la “gañana” aquella de Gijón tuvimos “juerga”), la conclusión es que evidentemente, su presencia estorbaba más que otra cosa, puesto que no solo trasmitía a la audiencia que todo el pescado estaba vendido, si no que encima desmotivaba por completo al resto de concursantes, ya de por sí en general todos ellos bastante dados a mimetizarse con la vegetación del entorno.

Así que desde arriba, se tomó la decisión de echar al pobrecito a la puta calle (matizo: ni pobrecito ni leches, que sus “perrucas” se ha llevado; y en este país hay cientos de miles de presuntos tontitos, que jamás la verán tan gorda como la ha visto él). Obviamente la excusa para largarle siempre fue lo de menos, que otra de las virtudes de la gente de La Fábrica es que para ellos prima el espectáculo por encima de todo y los complejos, por tanto, se los pasan por el forro de los cojones afortunadamente (algo de lo que deberían aprender mucho en Zeppelin, una productora anclada en el pasado y lastrada completamente por la visión caduca y trasnochada que sus máximos dirigentes tienen de la televisión actual). Y en este caso se aprovechó una chorrada tan sumamente peregrina como la del famoso pregón para deshacerse del chaval, aunque, evidentemente de no haberse producido tal incidente (anecdótico y sobre todo divertido; para nada lo que nos trataron de vender, motivo por el cual nunca se llegaron a emitir en el programa las imágenes que habían originado el “despido”), seguramente se hubiesen sacado de la manga que el mozo se había intentado follar a una cabra y que la cabra era menor de edad (por poner un ejemplo).

Y es que tener a un ganador tan claro, cuando apenas acaba de empezar el juego, le quita emoción a cualquier concurso. Y sin emoción, mantener la audiencia siempre resulta mucho más jodido, sobre todo cuando vives del aire y encima tienes que crear a partir de la nada, no sólo una gala semanal de cuatro horas, si no un Debate cada siete días, dos previos de una hora cada uno, y encima poco menos que nutrir de contenidos al resto de programas de la cadena para así tratar de mantener la audiencia de Telecinco durante todo un verano. Y es que esa capacidad de crear a partir de cero (que se dice pronto), siempre ha sido el mérito fundamental de la gente de la Fábrica (hablo completamente en serio y con admiración sincera). Sirva como ejemplo evidente, el Sálvame de cada día: un programa que, a poco que te pares a observarlo sin complejos absurdos, te dejará con la boca abierta, por su capacidad para entretener y divertir durante cuatro horas cada puto día, sacando oro de donde no había absolutamente más que aire insípido y vacío.

Total que Pedre está ya fuera, pero tenemos el problema de que Noemí toma su revelo (en cuanto a la figura de un favorito absoluto se refiere). Y bueno, a estas alturas de la película, la chica resulta que hasta ayuda a mantener la audiencia (porque Chita siempre da juego; en eso es un valor seguro), con lo cual no hay problema ninguno, si no todo lo contrario. Pero claro, resulta que llega un día en la que te plantas en la final. Y eres consciente de que no tienes absolutamente nada con lo que llenar ese último programa. Y que, encima todo el mundo tiene absolutamente claro que el triunfo final se lo lleva la canaria de calle. Y encima, pese a que te tires todo el fin de semana contando en diversos programas de la cadena, que la semifinal entre Noe y Esteban está tremendamente igualada (algo que no se creerían ni los tontos del lugar), resulta que la realidad obviamente es otra. Y tienes que comenzar el programa contando que la canaria es la nueva finalista, y que se ha llevado al otro por delante sin apenas despeinarse. Y el problema es que resulta que aún te quedan más o menos tres horas de programa y algo tienes que sacarte de la chistera para que no se te vaya demasiada gente a la competencia (a la cadena triste sobre todo, que es tu competencia real, no la primera), pese a que no tengas apenas material nuevo (ni para llenar cinco minutos), y tu única alternativa sea la de repetir los mismos videos que ya has emitido cincuenta veces desde que empezó el programa.

Con lo cual, lo único que puedes hacer (la mejor solución para mí también), es cargarte a Chita para empezar (en cuanto supe que el paso de tres a dos finalistas, no se hacía por votación si no por un par de pruebas, tuve claro de qué iba la historia). Y luego haces que las hienas del plató, vayan a saco contra uno de los dos finalistas que quedan (total es lo que llevan haciendo desde el día uno, cuando el pobre Montalvo se negó a entrar en el juego que le tenían preparado con Rosa Benito, dejando bien claro que tenía novia). De esa forma mantienes a la gente pegada a la pantalla, a pesar de la duración de la gala y a pesar de que lo único que vamos a poner son los mismos videos de siempre.

Y el resultado es cojonudo (y soy completamente sincero, porque yo ante estos tipos, siempre me quito el sombrero, fundamentalmente porque siempre me divierten más que casi nadie; y diversión es lo único que busco desde hace años en televisión). Y el odio que desde el plató se escupe contra Montalvo, genera el efecto deseado por los de arriba: la gente se queda a ver la gala, para ver si el bueno de Montalvo les da en las narices a los gilipollas de siempre (en realidad, no se puede dar más asco que Karmele, Kiko, Belén Rodríguez y compañía). Y yo particularmente me quedo encantado de la vida con este guión y este final que ni siquiera esperaba antes de empezar la gala. Porque desde hace mucho tiempo (desde el extinto Supervivientes, en realidad), he sentido muchísima simpatía por un tipo que siempre me ha parecido buena gente. Un tipo al que esta gentuza (hablo de los colaboradores, que para mí suelen ser todos mierda elevada al cubo), jamás ha tenido con qué atacar y al que, sobre todo, jamás han conseguido hacer entrar en su juego: esa especie de montaña rusa cuyo único destino es siempre el “Planeta Mierda”. Y mira que lo han intentado, ya desde Supervivientes, poniéndolo a parir por todas las esquinas con las excusas más peregrinas y ridículas del mundo. Y aún así, el tipo ha ido a donde tenía que ir (supongo que por contrato, como le tocará en esta ocasión), para desaparecer después del mapa sin una palabra más alta que la otra. Y ojo, que si hubiese hecho lo contrario, hubiese estado en todo su derecho.

Con lo cual la noche al final, gracias a los de arriba (y lo digo sin ironía alguna, siempre con admiración), resultó redonda (al menos para mí). Con Montalvo ganando la partida, la marica mala de Jeyko muerta de asco con su papel de segundona y la familia Merino, con la pirada de la hermanísima a la cabeza (esa tipeja llena de odio, que pretende ser algo aprovechándose del carisma de su hermana), a punto de empezar una nueva guerra santa contra los malvados Godos.

Lo cual espero que tenga una apasionante continuación en el DBT del jueves, momento en el que espero que Noe de la cara y nos haga disfrutar de uno de esos inolvidables espectáculos suyos, mientras miles de piradas y pirados en la red, llaman a la rebelión contra la cadena hereje. Esa misma que lleva dando de comer (directa o indirectamente), a su venerada diosa desde hace más de un año.

Y mira que la canaria me cae como dios. Pero con su hermana y sus más fervientes piradas/os, me suecede que nunca consigo saber si me producen risa o más bien me dan mucha pena (si me creo que de verdad son como parecen ser, claro)

Si si asi de grandes son las pollas de los godos, no te miento

Rufufú.

Lo de esta madrugada en la casa de Big Brother, se podría decir que fue una auténtica masacre. Aunque para ser justos y dejando la épica a un lado, más que una de esas películas gore en las que la sangre salpica hasta el último centímetro de la pantalla, lo que realmente se pudo ver en la gala de expulsión de anoche no fue otra cosa que una especie de documental instructivo acerca de lo fácil que suele ser robarle un caramelo a un niño. A un niño tonto claro está, personaje interpretado en esta ocasión (y sin mayor esfuerzo aparente), por ese McCrae que hasta el momento nos tenía a algunos bastante bien engañados, haciéndonos creer que la mayoría de sus silencios no eran otra cosa que una especie de estrategia para mantenerse a la sombra de Amanda, dejando que ella diese la cara en todo momento, para aprovecharse así de su juego.

Eso sí, conviene matizar que, adjudicarle por completo el “premio de tonto del culo del año” al repartidor de pizzas, sería “menospreciar” en cierta medida la figura de una Elissa que ayer dejó bien claros (sin proponérselo), todos los “valores” que la hacen merecedora de compartir tal honor con el tipo. Incluso apurando un poco más, también Amanda ha hecho durante toda esta semana méritos suficientes como para formar parte de la terna de tontos al cubo. Aunque bien es cierto que en su caso, el engaño de Andy quizás resultaba mucho más sencillo de tragar (incluso hasta el anzuelo), básicamente porque en el fondo, no le quedaba a la de Miami otra opción en la que creer para agarrarse con uñas y dientes a la idea de salvar su culo de la expulsión.

Supongo que a esta hora Amanda y Elissa, una vez que se han vuelto a encontrar en la “casa jurado” tras haber sido expulsadas esta madrugada una detrás de la otra, habrán tenido tiempo de sobra para atar cabos, llegando más o menos a tener clara la secuencia completa de la película. Obviamente McCrae permanece aún en la más completa inopia y seguramente no será hasta esta tarde (o bien quizás hasta que se resuelva el POV de esta semana, porque cuando uno es tonto de remate, a veces tiene que sentir la polla saliéndole por la boca, para ser consciente de que llevan un buen rato metiéndosela hasta dentro y sin “anestesia” alguna), cuando caiga por fin del guindo, en una de esas hostias brutales en las que la cara de gilipollas que se te queda es para ponerla en el diccionario a modo de definición gráfica de lo que viene a entenderse por un auténtico mendrugo. Porque realmente lo cierto es que Andy se la ha metido doblada a los tres (y a unos cuantos más antes de que les tocase el turno a ellos), casi sin mayor esfuerzo. Dejando con el culo al aire a dos personajes (sobre todo a dos: Elissa y McCrae), que, siendo generosos, podríamos decir que han pecado de ser extremadamente inocentes y, siendo realistas, podríamos afirmar sin rodeos que han demostrado ser tremendamente ineptos, echando absolutamente por tierra esa imagen de buenos jugadores que ambos tenían, dejándose engañar por un tipo que ya había dado sobradas muestras de su capacidad para vender a su madre sin remordimiento alguno, con tal de seguir avanzando en el juego (algo que, por cierto, suelen hacer todos en este sarao).

Y es que Elissa y McCrae terminaron de rematar el despropósito de la noche (tras la expulsión de Amanda), achacándose mutuamente la “traición”. Y así McCrane (que consiguió el Hoh “express”), nominó a Elissa a modo de venganza por la expulsión de “su” Amanda (dando evidentes muestras de jolgorio y alegría una vez que la otra cruzó la puerta, jaleado en sus gritos por los otros cuatro “piezas” que por dentro supongo estaban descojonándose por lo pardillo que había resultado ser el “pizzero”, mientras abiertamente no perdían la ocasión de dedicarle a la “finada” Elissa todo tipo de insultos y descalificativos del tipo “zorra”, “mierda” y demás). Mientras por su lado, Elissa, una vez expulsada, se retraba en “el otro lado”, poco menos que como una mongolita, comentándole a Julie que era evidente que había sido McCrae quien había apuñalado por la espalda a Amanda (comentario ante el cual, la presentadora, no pudo evitar poner cara de “wtf”), mientras que Andy, el auténtico traidor de esta historia (y (siendo objetivos, el único de los que queda ahí dentro que ha hecho algún mérito para ganar el medio millón de dólares, visto lo visto y teniendo en cuenta que es el que mejor ha jugado), se iba nuevamente de rositas, plantándose en la F5 sin apenas despeinarse y asegurándose prácticamente un puesto en la F4 (cuando menos), una vez que Spencer, vencedor de la nueva prueba de Hoh (la que tuvo lugar una vez expulsada Elissa), ya le ha dejado claro que le quiere a su lado (creo que al menos hablaron de F3). Cosa que realmente me creo, porque llevarse a Andy como compañero a una hipotética F2 (esto parece la orgía de las “efes” brillis brillis, la puta virgen en lo que me he convertido, hostia bendita), abre ahora mismo enormemente las posibilidades de victoria a cualquiera (bueno, a GM no lo se…), habida cuenta de que el tipo no deja de ser la “rata apestosa” (lo digo en “modo elogio”), que ha traicionado a todas o a casi todas las personas que ahora mismo están en la casa jurado.

Personas que, por cierto, curiosa y lamentablemente, son todas mujeres. Lo cual no deja de ser tremendamente contradictorio, en un juego en el que Ellas han sido desde el minuto cero las que lo han movido todo. Y es que ya desde el principio quedó claro que este Big Brother era un juego de “reinas” (todas ellas han tenido importancia en el desarrollo del juego, al contrario de lo que ha sucedido con la mayoría de los tíos, que o bien han resultado ser simples pardillos o, en el mejor de los casos, meros tapados a la espera de que las figuras fuertes se fuesen eliminando unas a otras). E incluso las dos “reinas” absolutas del tablero, no han sido otras que esa Helen y esa Amanda gracias a las cuales (sobre todo a la segunda), he terminado por adorar definitivamente un formato al que al principio casi no me atrevía a acercarme por culpa del puto idioma.

Y lo cierto es que no dejaría de tener su gracia si al final, esta edición de Reinas, la termina ganando esa Reina Maricona, traicionera, embustera, llorona, histriónica e hija de puta (hablo de Andy y sí, son todo elogios aunque no lo parezcan), que por el tono extremadamente blanquecino de su piel, a veces me recuerda a una especie de cuajada salida de algún dibujo animado protagonizado por algún pariente “lechoso” de Bob Esponja.

Porque si la alternativa fuese que en su lugar se llevase el botín esa Gina Marie ordinaria y zafia hasta decir basta (parafraseando a la Favo, se puede ser ordinaria y luego se puede ser “Gina Marie”), especie de camionera embrutecida recién salida de algún mugriento puticlub de polígono con olor a “sobaquina” y coño rancio… si esa es la alternativa final a la victoria de Andy, me quedo sin dudarlo con que se lleve el cheque la marica retorcida y traicionera.

Y es que yo, hasta en esto de la mugre, siempre he sido un puto clasista de mierda.

Faltaría más, joder.

PD.: Se me olvidaba mencionar lo de ayer de “Summer Camp”. Y es que ayer noche pude sentir en mi piel que el mismísimo Ed Wood había vuelto a la vida, reencarnado en un cuerpo ajado y siliconado, pero con el mismo talento natural para ese arte que llamamos cine. Y es que al final, ha tenido que ser esta moderna Leonarda Davinci, polémica y multifacética la que, seguramente sin ser consciente de ello, reivindicase la figura del autor de autor de “Plan 9 from aout of space”, en estos tiempos convulsos que nos ha tocado vivir. Ese aire fresco y Edwoodiano, mezclado con ese inconfundible aroma del más desenfadado porno ochentero (ahora mismo estoy pensando en “The Ginger Effect”), no hace más que mostrarnos las capacidades de una artista total (compositora, actriz, guionista, bailarina, etc etc… el cielo es el límite), a la que este mundo, aun no ha hecho justicia.

Fauna y Flora

La Última Noche.

Andaba yo completamente dormido a eso de las seis o siete de la mañana. Me había quedado “frito” más o menos sobre las dos, sin tener conexión con “la casa”. Aunque como siempre suelo hacer, había dejado la página abierta por si la conexión se restablecía una vez terminada la gala de anoche (gala con noticias atrasadas y en diferido, como suelen ser todas las de BB menos las de la madrugada del jueves al viernes que es cuando tienen lugar las expulsiones en directo).

Total que empezaron los gritos, se lió parda y, obviamente, me desperté. Claro está que entre el sueño, que me impedía mantener los ojos abiertos por mucho que lo intentaba (nunca llegué a estar despierto del todo), y que no entendía prácticamente un carajo del por qué se había formado aquella refriega (ese inglés mío, que parece salido de una taberna de sordomudos de algún pueblo perdido de la España más profunda), el sueño me pudo otra vez y volví a quedarme completamente dormido. Aunque sí que también es cierto que determinadas imágenes se me quedaron grabadas en la cabeza, casi como flashes.

Obviamente esta mañana, nada más levantarme, me fui corriendo a twitter para enterarme de todo (lástima que mi blog “de cabecera” en estos asuntos, no estuviese actualizado esta mañana; resulta que lo lleva una chica judía, y ayer noche dejó aviso en la página, disculpándose porque no iba a poder actualizarla en un par de días, puesto que parece ser que ayer era el nuevo año judío, y ella iba a estar liada en la Sinagoga; y ahí lo dejo, para que el quiera se de cuenta de por qué lares ando metido últimamente por culpa de este programa que me tiene completamente absorbido y enamorado).

La cosa es que la puta anormal descerebrada de Gina Marie, había vuelto a soltar otra de sus sandeces sobre Nick (un tipo que salió expulsado de la casa hace más de dos meses, y con el cual esta pendeja convivió durante no más de quince días, sin que sucediese nada entre los dos que invitase a pensar en una relación de pareja, salvo en la mente psicótica de esta palurda asilvestrada de Staten Island). Uno de esos comentarios paranoicos de la tipa, en los que poco menos que se ve ya casada y vestida de blanco con el otro pobre (digo pobre, porque estoy seguro de que el tío terminará pidiendo una orden de alejamiento en cuanto esta chiflada abandone la casa). Algo referente a que no podía dormir en su cama de siempre (es la “jefa de la casa” esta semana y duerme en el piso de arriba ella sola, en la que podríamos llamar “suite real”), esa que según ella es del tal Nick y suya (yo no recuerdo si los dos llegaron a dormir juntos, que puede ser que sí; a follar o similares, ni de coña; pero vamos, que de ahí a las pajas mentales que se monta está puta enferma mental, media un mundo). Total que a Amanda, que es más puta que las gallinas y es un bicho de cuidado, se le debió de escapar una media sonrisa ante la enésima sandez de esta puta palurda (que encima la ha colocado en el disparadero para salir expulsada esta noche).

Y claro… no llegaron las dos a las manos, únicamente porque todos ellos tienen demasiado en mente el medio millón de dólares del premio final, como para arriesgarse a que los echen a la puta calle por agresión (por poner un ejemplo, el resto de la peña de la casa, menos Elissa que ya estaba en su cama durmiendo, se callaron como putas, mientras estas dos se ponían pingando; incluso McCrane, pareja de Amanda, se mantuvo totalmente al margen, motivo por el cual la otra, una vez concluido el combate, le recriminó que se había quedado callado como un niño, y que ella necesitaba un hombre a su lado… ay dios cómo están estas gringas piradas).

Total que entre perlitas por ambos bandos, y con Gina Marie sacando siempre como arma de ataque todo lo que tenga que ver con “razas” o similares (le dijo algo a la otra algo de que la intimidaba con su “nariz judía), se quedaron las dos al borde de las hostias puras y duras. Porque la realidad es que las dos se odian a muerte por mucho que lo disimulen cínicamente en muchos momentos de la convivencia (los que nunca habéis visto esto de BB seguramente os quedaríais completamente fascinados y sorprendidos con el nivel de cinismo y la cantidad de mentiras y engaños que unos y otros se dicen a la cara, sin asomo alguno de nerviosismo, acompañando incluso la puñalada por la espalda con un abrazo o un juramento de lealtad eterno). Y porque además una (GM), sabe que la otra va a ser expulsada esta noche sin remedio (ella la puso en la palestra y salvo milagro o intervención “divina” de los de arriba, esta noche verá cumplido su objetivo, dándole personalmente la puntilla, si la votación concluye previsiblemente en un empate a dos que deberá deshacer gustosamente la rubia, como jefa de la casa esta semana). Mientras que la otra (Amanda), está completamente engañada y piensa que va a salvarse, contando con el voto favorable de Andy (afín a ella desde hace semanas… hasta que hace unos pocos días, siguiendo su habitual estrategia de rata traicionera y cobarde que sería capaz de vender hasta a su putísima madre con tal de seguir optando al premio, el tipo se cambió de alianza, cosa que Amanda ni siquiera sospecha, poniendo la mano en el fuego por él, frente a las dudas de McCrane y Elissa).

Así que, en conclusión y para ir terminando (que se que esto no lo va a leer ni dios y que encima os importa una mierda, pero claro, esta es mi página, la pago yo y escribo lo que me sale de los cojones cuando me sale de los cojones, por si alguien aun no se ha enterado, piara de gentuzos), la cuestión es que Amanda se me va esta noche (luego se le unirá alguien más, puesto que hoy se expulsa a dos personas). Lo cual pese tenerlo ya más que asumido, me produce una cierta sensación de tristeza y pérdida. Y es que sinceramente, el pequeño empujón que me faltaba para perder el miedo al idioma y enloquecer completamente con este programa, me lo ha dado ella. No se por qué exactamente y en realidad me importa un carajo el motivo. Pero sí tengo claro que ella (además de otros personajes de la función, eso es innegable, pero sobre todo ella muy por encima del resto), ha sido la que me ha mantenido pegado a la pantalla (incluso a la del 24 h, algo que me ha sorprendido incluso a mí, dadas mis tremendas limitaciones con el inglés). Y no sólo por su físico (que al fin y al cabo, no hubiese conseguido captar mi atención más de cinco minutos), si no también (sobre todo), por sus miradas de bruja cachonda, sus brotes de absoluta pirada, su relación con McCrane (completamente posesiva por su parte), su soberbia absoluta y explícita cuando dominaba el cotarro (cosa que ha hecho desde el minuto uno hasta ahora, porque le pese a quien le pese, BB15 es y ha sido ella, controlando todo el juego desde las sombras), o, mismamente, sus llantinas de loca caprichosa cuando era incapaz de ganar una puta prueba.

Y gracias a todo eso y a una especie de fascinación por su forma de jugar la partida, he conseguido perderle el miedo al idioma, dándome cuenta de que, aunque ni de coña entienda más de un cincuenta por ciento de los diálogos, consigo seguir la historia sin necesitar más que alguna que otra ayuda externa de lo que unos y otros cuentan en la red.

Con lo cual ahora mismo solamente estoy deseando que llegué BB16 para poder disfrutarlo y exprimirlo desde el primer momento.

Aunque en realidad, por desear, lo que realmente deseo es que esta noche suceda un puto milagro, y Amanda se plante en la F5 en vez de poner rumbo a la casa donde se aloja el “jurado”.

Pero claro, eso soy muy consciente de que no se me va a arreglar. Ni siquiera bajo la promesa de ir de rodillas hasta Fátima.

A punto para las hostias

Casper.

Me quedé dormido ayer noche viendo el 24 horas del Big Brother yanqui, después de haber disfrutado como un enano con esas casi dos horas de ese Campamento al que por desgracia parece ser que no le queda ya casi ni una semana de vida (la final será el lunes próximo, contradiciendo la información dada hace un par de días, según la cual el espacio se prorrogaba hasta finales de este mes), agradecido una vez más a la gente de la Fábrica por haber sido capaces de parir con cuatro euros, algo tan fresco y desprovisto de complejos como este programa que, para mi gusto, debería prorrogarse durante unos cuantos meses más (si no para siempre), simplemente cambiándole el nombre de la estación, metiendo en “la rueda” a concursantes nuevos y dejando ahí dentro para los restos a Noemí, a Montalvo, a Esteban y por supuesto a Jeyko, cuatro seres atrapados en un espacio del que jamás podrían salir (por contrato).

Si lo pienso fríamente, sería una delicia verlos atrapados en el tiempo, vestidos para el resto de sus vidas con esos mismos trapillos de exploradores, cada vez más desgastados por el paso de los meses y los años, mientras fuera la vida, siguiendo su curso imparable, se olvidaba de esperar por ellos. Y los hijos aun no nacidos de Héctor Alonso irían creciendo año tras año, hasta llegar a la edad necesaria para ocupar el puesto de su padre ante las cámaras, siempre con Joaquín Pratt desde plató y con Gaby y Carmen, encontrando el amor la una en la otra, después de comprender que, al fin y al cabo, las dos habían sido abandonadas por el mismo hombre insensible que un día decidió consagrar su vida a Gredos.

Aparte de eso (y ya aprovechando que el Miño nace en Fuente Miña…o al menos así lo hacía en tiempos no tan lejanos), también sería una maravilla que alguien tuviese un megáfono. O al menos los cojones suficientes como para acercarse a la casa del Big Brother de la CBS para gritar algo parecido a “no os fiéis de Andy; es una puta rata apestosa y traidora”, dejando pendiente de aclaración a quien coño está traicionando en realidad esa marica blancuzca con pinta de elfo de Rivendel bañado en cuajada, para que de este modo hubiese alguna ligera posibilidad de que el plan de los de arriba (presuntamente) funcionase, mi adorada Amanda salvase su enorme culo este jueves y la posibilidad de una horrenda (y jedionda) F2 compuesta por Judd y Spencer no fuese más que una pesadilla de esas que sólo se sueñan, sin posibilidad alguna de tener “cabida” en el mundo “real”.

El problema es que la cosas pinta tremendamente jodida (es lo que tiene confiar en un puto maricón que lleva casi tres meses vendiendo a todo bicho viviente; si no fuese porque por su culpa, la morena se va a ir a tomar por el culo, creo que adoraría a esta reinona, sin remedio). Y salvo que “producción” se saque de la manga de una puta vez la esperada “caja de Pandora” o decidan amenazar con las siete plagas a alguno de los que aun quedan dentro, si no vota con McCrane y Elissa para salvar a Amanda, esto no lo arregla ni la madre que lo parió, salvo que como recurso hardcore a la desesperada, llamen a Elissa a DR y le planten el video con la rajada espectacular que la zorra de Gina Marie se marcó hace dos noches sobre su hijo, poniendo en duda que su actual marido fuese su padre biológico de verdad, completamente segura de que la otra se había quedado preñada con 14 o 16 de un portorriqueño (dígase al modo Gina Marie, con todo el desprecio racista de este mundo y el otro), y que por eso el crío tenía esa pinta “negruzca” en vez de ser blanquito como dios manda (no me estoy inventando ni exagerando nada).

Y es que sí, por mucho que pretenda disimularlo (que no lo hago), estoy completamente enganchado a este Big Brother americano (del Norte), que me tiene sorbido el seso y que, cada día me hace darme más cuenta de que, por mucho que me encante y me enganche por completo el Gran Hermano patrio (como me engancha cualquier reallity, hasta la mayor mierda pinchada en un palo de la historia, es decir GH14), pensar que algún día en este país se hará en Guadalix una maravilla como esta y, sobre todo, se dejará por fin sin poder alguno a esa estúpida audiencia mongólica (y votante), que todo lo jode sin remedio con sus mojigaterías, chifladuras y venganzas, es y siempre será una puta utopía totalmente inalcanzable.

Con lo cual, puede ser que la mejor solución sea emigrar a Miami,

Al menos, virtualmente.

El Invertido Lechoso

Breaking Bad 5.2.3.

Cada domingo espero ansioso a que llegue Walter White. Al mismo tiempo, no puede evitar sentir una cierta tristeza, sabiendo que toda esta historia está llegando a su fin. Si la primera parte de esta última temporada, me dejó con un regusto raro, haciéndome sentir que parte de aquello había perdido su alma por primera vez en el trascurso de todo este largo viaje, desde que la historia volvió a comenzar hace un par de semanas no dejo de tener la sensación de que probablemente estoy viendo algunos de los episodios más brillantes de una serie que, seguramente a estas alturas y hoy por hoy, es la más maravillosa que he visto jamás.

Mientras, casi cada día, me vienen a la cabeza montones de elucubraciones estériles acerca de cómo hostias va a terminar esta historia. Sandeces que seguramente no tienen ni pies ni sentido y mucho menos tienen la más mínima importancia. Pero eso en el fondo es lo de menos porque el final del viaje, una vez que el tiempo ha pasado y lo recuerdas, no importa apenas una mierda. Así que realmente en lo que más ocupo mi tiempo, es en disfrutar cada semana, casi como un niño, observando a un puñado de actores impartir a borbotones y sin medida alguna, lecciones magistrales de lo que es su oficio, dejándose la piel y la sangre en cada mirada. En cada estallido de rabia. En cada susurro.

Y es que aunque suene casi a una herejía, a veces la sensación que tengo es que esta serie es mucho más coral de lo que puede parecer a simple vista. Pero no tanto por la trama en sí, si no por el trabajo de un puñado de interpretes que literalmente alcanzan la gloria en cada puto capítulo.

Mismamente ayer, mientras veía el episodio del domingo, me preguntaba cómo hostias era posible tal complejidad de matices y tanta perfección en cada momento y en cada escena. Y la sensación que me quedaba al final, era que incluso el guión casi pasaba a un segundo plano. Porque aquella gente parecía tan real y tan cercana, que hasta podías sentir la humedad de su sudor traspasando la pantalla, bajo ese sol que parece no dejar nunca de quemar cada fotograma de esa historia.

Qué torpe me siento cuando trato de escribir sobre algo que me emociona. Qué impotencia tan grande la de no saber transmitir con palabras, todo un cúmulo de sensaciones, sin caer en la pedantería más vacía o en una de esas chorradas que, de tan faltas de alma y “gracia”, no interesan ni al inútil que las ha escrito. Porque al final, siempre sin pretenderlo, caes en la trampa y pierdes la naturalidad, que es lo único que puede salvarte del ridículo. Porque esto no son más que unas cuantas palabras que nacen únicamente de la necesidad que siente uno de intentar escribir sobre algo hermoso que le “emociona”. Algo tan bello, tan lento, tan cercano, tan oscuro, tan húmedo, asfixiante, sudoroso y lleno de arena en la garganta como es Breaking Bad.

Y es que de Breaking Bad, por mucho que lo intente, soy incapaz de hablar. Porque pienso en la luz del sol, en la meta azul, en el desierto ardiendo y en cada una de las miradas de Hank y de Walter. En la derrota, en el final inevitable, en haberlo tenido todo y llevar camino de quedarse absolutamente sin nada.

Y sentir que tengo la capacidad de hablar sobre eso o de rematar un círculo que lleva camino de convertirse en poco menos que un cutre escupitajo (hablo del mío, obviamente), es el camino para llegar a coronarse por fin como el completo gilipollas por excelencia. Con lo cual al final, la única salida posible es dejarse llevar y no pensar más que en cada fotograma que te venga a la cabeza y en palabras sueltas que al menos signifiquen algo para uno mismo, aunque no tengan mayor sentido. Y pienso en la mirada triste y sin vida de policía calvo, derrotado, medio lisiado, perdedor en una partida que siempre le quedó tremendamente grande. Y veo el brillo en los ojos del tipo que durante años no fue nada, hasta que un puto cáncer de mierda hizo que durante un breve espacio de tiempo, lo fuese absolutamente todo. Y no dejo de pensar en ese odio que su cuñada escupe por los ojos, desde el puto momento en el que fue consciente de que llevaban mucho tiempo tomándole el pelo a ella y a su marido. Y que encima el que se lo había estado tomando, era el pobre pringado al que siempre habían visto como a un friki triste, cobarde y derrotado.

Y es entonces, recordando las imágenes y las sensaciones, evocando en mi cabeza cada una de las miradas, cuando por fin consigo dejar a un lado las palabras, las mías, las que me estorban, las que no me sirven para nada. Las que no necesito más que para soltarlas al aire sin orden ni pretensión alguna. Simplemente para conseguir librarme de ellas y poder así seguir disfrutando del viaje a ninguna parte. Porque como siempre suele suceder ese viaje es lo único que realmente me importa.

F a N

La Historia más grande jamás contada.

No pude evitar recordar anoche, viendo al retoño Ostos entrar en brote psicótico frente a la tarada de la Monroy (a la que no me gustaría ver fuera este jueves, porque como arma de destrucción masiva, no tiene igual), algunos de esos momentos gloriosos que su padre, el gran Jaime, nos ha ido dejando para la posteridad durante todos estos últimos años, desde aquellas míticas diarreas verbales con las que arremetía sin freno contra Karmele Marchante, hasta el que quizás haya sido su momento más sublime, durante una entrega de premios taurinos, tratando de campear el temporal de vinazo y aguardiente que presuntamente estaba “azotando” a su inseparable María Ángeles, “atrapada” en una curda del quince, balbuceando frases entrecortadas y sin sentido a un afortunado reportero que, consciente a buen seguro de estar ante uno de los reportajes de su vida, no cesaba en su empeño de “sangrar” a la inefable doctora, ante la mirada asesina y contenida de su marido.

Y claro está, yo que siempre ha sido muy mitómano, no pude evitar que mi imaginación volase libre, dibujando en mi cabeza a un Don Jaime que desde su casa contemplaba el espectáculo televisivo, enfurecido y herido en lo más hondo de su orgullo de matador jubilado, ante el papelón de su nene y su facilidad para cagarla (y mira que le enviaron a través del padre de Gaby el mensaje de lo guapo que estaba calladito). Obviamente en dicha ensoñación, no tuve dificultad alguna para encajar a la buena de Marian, beoda perdida, empinando el codo sin remedio a la vera del Maestro, anestesiada casi para no tener que soportar a su marido clamando a los cuatro vientos, que ella y nadie más que ella, era la responsable de que el niño les hubiese salido un tonto a las tres, aficionado a dar la nota con cualquier guarra que se le pusiese a tiro.

Pero bueno, pajas mentales aparte (necesitaría un podcast de mi brote de anoche; Aza es testigo), además de la bronca Monroy/Ostos (y su importancia capital en el mítico programa de ayer), no puedo ni quiero dejar de mencionar aunque sea por encima (hay que ver el “completo” de lo de anoche, porque lo sublime, no tiene descripción alguna que le haga justicia), el rifi rafe protagonizado también por la dueña/madre del mono (hablo obviamente de Sonia y Salvaje, no de la Grajal y Jacobín, como bien pudiera parecer en algún momento), que alcanzó su momento de máximo esplendor en un cruento duelo que bien podríamos denominar como Extensiones vs Añadidos, gracias al cual supimos que la abundante cabellera de Jeyko (no entiendo que esta marica mala no esté en todos y cada uno de los reallities que se hagan en este mundo y parte del extranjero, Masterchef incluido), no era natural ni mucho menos. Es más, tal fue la contundencia de la acusación por parte de la madre putativa del mono (suponemos que putativa, dado que no pensamos que la Mononroy pudiese tener el coño de felpa para parir semejante retoño, salvo que en la zona donde presuntamente reside en El-Ei, tuviese como vecino al Vengador Tóxico o similar), que el ínclito se vio obligado a reconocer su delito (hundido y avergonzado, cual Sansón al que los filisteos hubiesen pillado comprando pelo de segunda mano en los chinos), alegando a modo de tibia defensa, que lo suyo no eran “extensiones”, si no “añadidos” (momento tras el cual agachó la cabeza, sin atreverse casi a levantar la vista del suelo).

Amén de este incidente y como nota también destacable de la velada (aunque insisto que lo de anoche…hay que ve’l lo), algunos volvimos a sentirnos nuevamente como en casa al comprobar que aquella Chita guanche que conocimos el año pasado en Guadalix, seguía viva. Y es que la buena de Noe (a la que es probable que le hayan retirado la medicación de repente, o que simplemente el presupuesto que tenían previsto para lo suyo se les haya terminado), entró en brote “mandrílico” indignada porque a la nueva (la Mononroy), le habían pasado una llamada en directo de su presunto ex novio (a ver cuanto tarda el chaval en hacerse un Sálvame, que para eso los pone la moza en la palestra), mientras que con ella los de arriba no habían tenido una deferencia similar, contactando con algún miembro de su tribu para que le diese ánimos. En realidad, fue tal el brote de la “muyaua” que, como bien comentaban los del Cajón Desastre, sólo le faltó decirle a Gaby algo así como “y tu cuida de Carmen fuera que ya cuido yo de Papi”, para que la sensación de “deja vu” hubiese sido del todo completa, rematando el cuadro a continuación con la entrada del indispensable “gitanillo” para pegar un par de taconeos a cuenta de “su verdá” (que anda que no insisten sin éxito alguno las cuatro Pepistas que aún deben quedar en activo, dando el coñazo con lo de “Pepe a hacer bizcocho campestre al Campamento”, obsesionadas como están con que el pobre hombre pueda volver a comer caliente, reivindicando aquellas gracietas suyas de antaño que tan hondo calaron en su día entre los y las residentes de los geriátricos de provincias).

Y para poner la guinda al pastel (si es que tal cosa fuese necesaria para rematar una velada mítica, de esas para guardar en la memoria durante años), resulta que el imprescindible Joaquín Prat (cómo me equivoqué con este tío y cómo lo adoro ahora que le pillado el punto), anunció para esta misma noche, la llegada con pase VIP de Moni Pons y su Mamá, cual cuervos enviados por las huestes del Maligno, supuestamente para poner a prueba (nuevamente), la templanza y capacidad de aguante de un Montalvo que, como bien decía Aza ayer noche, debería haber sido proclamado ya ganador de este invento desde hace semanas, aunque sólo fuese por todas las gilipolleces que ha tenido que aguantar, tanto por parte de sus compañeros, como de esa piara de gentuzos que forma el tribunal del Campamento.

Y es que en este adorable circo de monstruos, monos ciclados, mandriles faltones, chonacas varias, yayas en topless, piradas no medicadas y locazas extremas con “añadidos” descubiertos, uno casi podría llegar a imaginarse a un Montalvo diciendo aquello de “he visto cosas que no creeríais”.Cosas por cierto seguramente más divertidas que ese supuesto video que la del Mono y su siniestra prima dicen tener sobre Jacobo. Y sobre cuyo contenido ni siquiera ellas dos son capaces de ponerse de acuerdo.

Y es que, qué grande es todo esto y cuanto desearía que durase por los siglos de los siglos.

Salvajeeeeeee

¡Que no pare la música!

Tratar de describir aunque sólo sea por encima el maravilloso espectáculo que se vivió ayer noche en el Campamento, intentando no dejarse nada en el tintero, sería tremendamente osado por mi parte, más aun si tenemos en cuenta que a estas horas, esa gloriosa gala que anoche me tuvo más o menos cuatro horas literalmente descojonado delante del televisor, a carcajada limpia en numerosas ocasiones (y no estoy exagerando para nada), debe estar colgada ya en la web de mi tele. Con lo cual, quien no la haya visto, que corra a hacerlo ya sin más demora y deje de perder el tiempo leyendo esta pequeña sandez incapaz de hacer justicia a esa puta maravilla, demencial, deliciosa, absurda, caótica, estrafalaria y suicida, que ayer noche muchos pudimos devorar hasta las entrañas, desprovistos por supuesto de todo tipo de complejos, y casi sin poder parar de reír desde el minuto uno hasta el minuto… ¿doscientos?…aproximadamente, a eso de las dos y media pasadas, momento en el que, por desgracia, se terminó la función hasta el domingo o el lunes, si dios no se apiada de nosotros y nos da antes, aunque sólo sean unas pequeñas migajas que llevarnos a la boca.

Y es que lo de ayer fue un puto obús descontrolado avanzando como lo haría un elefante puesto hasta el culo de todo por una cacharrería. Desde el ya mítico “Señora, medíquese!!!”, que en su habitual tono de perra mala le soltó el mítico Sandoval a la no menos mítica madre de Mónica Pont (alguien debería hacer un reallity con “Los Pont”, como el de Ozzy, y dejarse de esas chorradas tipo Mario y Alaska, que cada temporada resultan más aburridas y artificiales). Pasando por el glorioso despliegue racista/homófobo que la buena señora hizo desde plató, llamando “gitana” a la Bollo (según el yerno de Franco, que verlo lo que se dice verlo, esto en concreto no lo vimos), y calificando a Jeyko de “homosexual volátil” (que pese a que la mujer se enredó, por aquello de intentar ser fina y prudente… quería decir más o menos que no le caían como el culo los gays, si no las maricas malas). Sin olvidar el “numerazo” para la historia de la propia Mónica yéndose a por Sandoval (algo que evidentemente iba a suceder), mientras el otro chillaba aquello de “Agressssión agressssiónnn”, como una maravillosa cerda en celo, dispuesta a luchar con uñas y dientes para que ninguna puta andrajosa le robase el plano.

Y es que aunque Sandoval siempre sea una apuesta segura (por eso le han llevado, aparte de para que pudiese comer caliente, supongo), hay que reconocer que el tipo en un par de días ha superado todas las expectativas, regalándonos mierda pura de esa que tantos y tantos adoramos y degustamos como el más suculento de los manjares. Y si Sandoval superó las expectativas con creces, esa especie de orco enviado por Mordor (la coña la leí en twitter), que resultó ser al final la novia/exnovia/nonovia/ nosestábamostomandoundescanso de Esteban, no se quedó atrás, ya desde que la cámara se posó en su cuerpo serrano, y la moza dejó bien patentes sus aires finos y discretos de chica sencilla y recatada a la que la neurona le llega justo para pasar el día sin cagarse encima (no olvidemos que parece ser que la moza es prima de Clavelito el de Gandía Shore, chaval al que, si el estado no le está dando una “paguita” desde hace años, únicamente puede ser debido a que su familia aun no la ha solicitado).

Pero si Sandoval, la Pont’s Family y Churri Siliconada enviada por Mordor, fueron el plato fuerte de esta suculenta cena, lo cierto es que en este circo maravilloso, hasta el más pequeño detalle resulta deliciosamente descojonante, porque la chapuza y la improvisación, se unen al desparpajo, a la falta de complejos y, sobre todo a un sentido lúdico del espectáculo total, que convierten este manjar en lo más bestial y divertido que se ha visto en televisión en muchísimos años.

Y a mí, que ya estamos a viernes y no me quedan casi ni palabras para describir toda la alegría que este circo me está dando, para rematar esto sólo decir que prometo rezar cada noche, para que allá por Diciembre, poco antes de las navidades (o incluso una vez pasadas, ya en Enero), podamos ver a Sonia Ferrer todavía en la sierra de Gredos, conduciendo las nominaciones desde una garita acondicionada con un calentador casero, mientras a la intemperie, ocho o nueve de estos figuras tiritan muertos de frio, cubiertos por un par de andrajosas mantas comidas de mierda y de chinches, incapaces casi de levantar el brazo para lanzar el dardo y nominar, mientras en el plató, se comunica el resultado de la votación entre el público de casa, para decidir si Karmele Marchante vuelve a entrar por séptima vez al Campamento.

Sería todo tan bonito…

Todo en un dia